El trabajo muerto
De los telares de Manchester a la cristalización del código Hay una frase que circula en conversaciones de economía, en editoriales de diarios, en discursos de inauguración de parques industriales y en los informes anuales de las corporaciones tecnológicas más grandes del planeta. La frase dice, con variaciones menores según quien la pronuncie, que la tecnología es el gran igualador. Que democratiza el acceso. Que reduce costos. Que libera al trabajador de las tareas repetitivas para que pueda dedicarse a lo que realmente importa. Que es, en última instancia, un bien común. ...