La gente ya no conversa: administra versiones de sí misma
Hay algo extraño pasando en internet. Cada vez hablamos menos como personas y más como perfiles cuidadosamente editados. Las opiniones se redactan pensando en cómo van a ser interpretadas. Las fotos se publican imaginando reacciones. Las ideas se acomodan para evitar castigos invisibles: perder aprobación, quedar afuera, ser malinterpretado, volverse viral por las razones equivocadas. Entonces aparece una forma rara de autocensura cotidiana. No necesariamente política. Más bien emocional. Una administración permanente de identidad. ...