La jaula que no se ve
Max Weber murió en 1920 sin haber visto internet, sin haber visto una computadora, sin haber visto un algoritmo de recomendación decidir qué música escuchás o qué candidato político te aparece en el feed. Murió de neumonía, en Múnich, con cincuenta y seis años, justo cuando Alemania terminaba de colapsar después de la Primera Guerra Mundial. Pero antes de morirse dejó escrita una advertencia que hoy suena menos a sociología del siglo pasado y más a descripción del presente inmediato. ...